¿Es Internet una maldición en mi vida? ¿No era acaso una bendición que venía a llenar mi existencia? No termino de convencerme de cuál de estas afirmaciones es la verdad.
Tal vez lo sean ambas. Seguramente sean una u otra cosa, según mi fuerza de voluntad para impedir que me influencien negativamente y en cambio usarlas como instrumentos educativos.
Y no estoy hablando de ninguna red social en particular. Las redes sociales son herramientas pasajeras al servicio del poder real, y no útiles a nuestro servicio como quieren que las veamos. Twitter aprovecha el escándalo de Facebook y Cambridge Analytica, y llama a borrarse de la red de Mark Zuckerberg. Como si Twitter tuviera la fuerza moral de la Wikipedia para hacer tal llamamiento, cuando en realidad es simplemente un loro repetidor de chismes y gritón en vez de un canario cantor.
El asunto es que me pongo a leer en un Blog que
cada vez tiene menos de Música y más de política (mi error caer allí), una nota
en la que veo a Charly García. No soy fanático de Charly pero me interesa
conocer sus obras nuevas. Después de todo influenció mi adolescencia y todavía recuerdo
con agrado la primera vez que vi a Sui Generis por TV, en un programa de Leo
Rivas (las primeras veces son inolvidables, sean buenas o malas). Pero en ese blog no
se reseñaba ninguna obra musical de él sino una controversia que tuvo con
integrantes del gobierno actual de Argentina.

