viernes, 24 de diciembre de 2021

El Vagabundo de las Estrellas… un programa de… ¿de qué?

Hace un mes empecé esta reseña sobre “El Vagabundo de las Estrellas”. Es un programa de radio de Nacional Córdoba que se retransmite a casi todo el país por LRA1, Radio Nacional y muchas de sus filiales del resto de la República Argentina. Está conducido por Jorge “Chacho” Marzetti, locutor bonaerense radicado en la provincia de Córdoba, y es transmitido después de la medianoche, cuando muchas emisoras de pueblo no tienen programación propia así que no tiene casi competencia entre los radioescuchas habituales de Radio Nacional.

En esto tuvo más suerte que Quique Pesoa, cuyo programa dejó de retransmitirse en muchos lugares debido a que su horario de los sábados a la mañana es muy codiciado por las filiales de Radio Nacional para transmitir sus producciones locales, así que directamente lo borraron de las grillas y del gracioso y fluido “éter”.

Una de las cosas que son de admirar en Quique es que lee aun aquellos  mensajes con los que no está de acuerdo, pero que no los contesta al aire porque dice que el oyente no tendría la oportunidad de defender su opinión de manera pública.

El tema que demoró la publicación de esta reseña era como definir el género de este programa nocturno que, aprovechando su ventajoso horario, se da el lujo de abordar a través de la lectura de textos y música selecta temas que no se abordan en otros horarios.

Sin embargo todo el tema de la reseña, que ya estaba completa con experiencias y links a programas seleccionados, cambió a partir del programa del 21 de diciembre de 2021. Para que entiendas de qué hablo te invito a que lo escuches en los horarios comentados en la nota. Podés hacerlo en RadioCut.

Hay un WhatsApp de Radio Nacional (no es su número personal) al que le podés mandar mensajes de texto que lee casi invariablemente completos, algunas veces censurados, muchas veces los comenta y a veces contesta por WhatsApp. Lamentablemente, como acabo de comprobar, WhatsApp sirve para elogiar pero no para expresar crítica a gente prejuiciosa 😠. Esta nota es básicamente el relato sobre cómo las limitaciones de la gente influida por los medios que difunden pre-juicios, unida a la cultura de expresar ideas breves e incompletas, sea por WhatsApp u otro medio de mensajería, contribuyen a la separación de la gente.

Porque esta nota no es una simple reseña sobre un programa de radio, sino de cómo un locutor usa los medios públicos para insultar a una persona con la que tenía una aparente buena onda hasta que vio que no podía arrancarle halagos inmerecidos ni manejar su mente. Porque el que suscribe tiene ideas propias y desde la adolescencia aprendió a tomar con precaución lo que se impone desde los medios de difusión, y las puede y debe defender públicamente.

Lo que sigue es el relato detallado de una desagradable experiencia con un programa que aparentaba buscar y lograr la sanidad mental de los oyentes.

Con el ánimo de contribuir le pregunté, entre otras cosas lo que muestra la captura.

Y no es que necesite que pasen en la radio la música que a mí me gusta: para eso tengo miles de discos de música y videos. Es simplemente que me parece que no debiera perderse la comunicación y el intercambio gratuito, y dar a conocer lo que evidentemente desconocen esos que hacen “difusión” profesional.

Me dio pena que se limitara, así que pensé en mandarle un par de discos (alguien tiene que heredar mi colección y qué mejor que donarla en vida).

También le pregunté, ya que aborda temas de sexualidad variada y me extrañó que nunca hubiera pasado su música:

“¿Algún día vas a pasar música del notable tecladista transexual Wendy Carlos?”

Me respondió con una pregunta que le hizo al operador sobre si tenían o no música de ella. Es muy difícil conseguirla gratis (legalmente) en Internet por el tema de los derechos de autor. Me di cuenta que no se había dado cuenta de sobre quién estaba hablando. Creí que la conocería, o le interesaría conocerla, ya que es un ícono entre los transexuales, aunque nunca pretendió serlo. Lo único que pretendió es hacer una carrera musical.

En este link tenés  una pila de reseñas si querés saber quién es esta simpática viejita que fue ocultada por la transfobia que la persigue desde el siglo pasado, pero que todavía nos bendice con su halo. 

Y con la etiqueta Wendy Carlos encontrarás toda su obra relacionada con el Sintetizador Moog. 

Esto lo comento para aclarar que no solo no tengo nada contra la homosexualidad, sino que si leés las reseñas podrás apreciar cómo defendí los derechos de Wendy.

Justo es decir que Chacho tuvo la amabilidad de cumplir mi pedido de leer poemas del poeta homosexual estadounidense Allen Ginsberg, a pesar de haberme respondido al principio “Me encanta, pero las traducciones son pobres, al español de España, veremos”.

Y aunque las traducciones que usó al final fueron pobres, sin embargo, las leyó con vehemencia y entusiasmo, dándole una buena interpretación, tal vez, creo yo, porque reflejan sus propios sentimientos y filosofía de vida.

Pero justo ese día que le dedicó el programa a Allen Ginsberg hubo un percance en casa, así que solamente pude escuchar el programa horas más tarde, en una repetición de RadioCut, como haría cualquier buen fanático.

Como la que originalmente me llevó al programa fue mi compañera y siempre lo escuchaba (ella, no yo), y se lo perdió ese día, le conté de qué se había tratado el programa y quiso escucharlo, así que lo escuchamos al mediodía. Tal es lo que le conté a Chacho. Por eso y otros comentarios sabe que lo escucho junto a mi esposa.

Es más, a veces ella lee algo por su cuenta y yo por mi lado leo o escucho música con los auriculares, lado a lado, y el programa es solamente un ruido de fondo.

No siempre es interesante, como amablemente le ha hecho saber mucha gente a través de sus mensajes.

Pero siempre es compañía, y eso debiera bastarle. Tratar de ser una buena compañía para el solitario.

Y con esto recalco, que igual que yo escribo para mí aquí, pero puede ser útil para otros que leen, cualquier tarado que habla en radio habla para sí mismo (y para el patrón que le da de comer y le ordena las ideas, claro. Patrón de orden nacional al que no critica nunca, y menos al de orden provincial), pero tiene que ponerse contento si alguien del otro lado le está dando algo de bola.

Así llegamos al programa del 21 de diciembre de 2021, en el que se habló sobre Frida Kahlo y se demostró que el intercambio de mensajes de WhatsApp es totalmente ineficiente e inadecuado para intercambiar ideas, como pasaré a detallar.

Además de una reseña sobre su triste y sufrida vida se mencionó algo fundamental que debiera hacernos pensar sobre el valor moral de esta artista mexicana.

Y no me refiero a su sexualidad, que es bien conocida y me importa un bledo.

Brevemente se relató que ella y  su marido, Diego Rivera, le dieron asilo en su hogar al exiliado y perseguido ruso León Trotski y a su esposa. Después de desavenencias personales originadas por sus costumbres sexuales (o más bien fue la excusa), los echaron de su casa, lo que posibilitó que León fuera asesinado luego de dos atentados.

Esa volubilidad de dejar de ser protectores trotskistas y convertirse en verdugos estalinistas fue algo que se condenó durante mucho tiempo. Creo que todos sabrán que Stalin fue para la Unión soviética lo que Hitler para Alemania. Ser su partidario expresa lo peor del alma humana.  El gobierno mexicano, que había patrocinado el asilo, y muchos comunistas, condenaron esa actitud sobre todo porque Diego Rivera boconeaba que él había contribuido con la ejecución. Además el asesino se acercó a León porque era amigo de Frida. Luego, por cuestiones políticas y conveniencia el asunto se echó en el olvido. Total que el muerto, muerto está. Acá tenés una nota sobre eso, entre centenares mejores que encontrarás en Internet. 

Por eso me fastidió desde hace mucho Frida. Tanto ella, su marido y también David Alfaro Siqueiros, que intentó matar a Trotski la primera vez, me parecen gente miserable, que llevaron a Trotski a una ratonera.

Me importa un bledo que pintaran cuadritos y murales o que sufrieran o murieran en el intento de vivir. La pasaron mejor que los indios de los cuales se disfrazaban, que nacían y morían con tierra en sus pies descalzos y la panza vacía. Esa gente pobre que siempre es usada por los ricos y a la postre, famosos.



Escuché de nuevo el programa, lo que me sirvió para comprobar si no había entendido mal lo que había escuchado. Al hacerlo me di cuenta de que me había perdido un par de cosas que comentó sobre mí, sobre mis mensajes que no le gustaron, que no tuvo la hombría de contestar por WhatsApp.

Ahora bien, yo no insulté a Chacho: simplemente le dije en un WhatsApp lo que él leyó burlonamente a la 01:38:10 de ese 21 de diciembre de 2021.


Él escuchó mi voz en un mensaje, así que le agradecería reconozca que la voz “afectada” que pone para leer mis mensajes es la suya y no la mía. Que no proyecte porque eso impide que interprete bien el texto que está leyendo.

Recalco: no quería herir su sensibilidad con mi opinión, y si no se hubiera seguido burlando todo habría acabado ahí.

Muchas veces le comenté que yo estaba haciendo algo más interesante, pero igual le agradecía por estar ahí, leyendo y divagando.

Pero parece que si no son elogios los mensajes no le sirven.

Me hubiera gustado haber oído mal, o que hubiera tenido los huevos de responderme por WhatsApp, privadamente, en vez de escudarse en el poder que le confiere intentar dominar la mente del oyente, ajeno al fondo de las cuestiones, haciendo ediciones de audio para rellenar espacio.

No quería herirlo, pero tengo derecho a tener mi propia opinión. Como el tipo siguió con las burlas a la 01:45:00  y dijo que no se sentiría herido le mandé el pensamiento original sobre Frida y compañía: que son gente de mierda y olvidable.

Lo leyó a las 1:51:00 y explotó peor que si me hubiera metido con su madre (es un decir; no sé si quiere a su madre como quiere a sus amigos imaginarios).

Después trajo a colación que escucho el programa junto a mi esposa (1:52:30)  y dijo que "este programa no es para escuchar... con la mujer al lado... porque viene a sembrar la discordia", y me comparó con otras parejas que no se escandalizan por sus atrevidas lecturas nocturnas. Como si la presencia femenina fuera algo peligroso para el hombre. ¿No será que es a él que le resulta peligrosa y lo hace sentirse inseguro una presencia femenina, y que de vuelta está proyectando? Por otro lado... ¿podés comprobar que la pareja que te escribe es real, que firman realmente los dos...? ¿Que no es solo una expresión de deseos de quien manda el mensaje? ¿Sabrá Chacho que hay gente que piensa cosas sobre él pero no tiene la honestidad de decírselas, porque al fin y al cabo él constituye solo un pasatiempo, y la gente no está para hacerse problemas a esa hora de la noche ni nunca?

Vuelvo a recordar que desde la década del setenta que soy consciente de la transexualidad y la he defendido en las notas sobre Wendy Carlos, siendo como es el hecho de que soy heterosexual.

Finalmente a la 1:56:00, cuando le recordé que era yo el que le había pedido que difundiera a Ginsberg (que además de homosexual era budista y un activista político, pero parece no importarle a Chacho: lo único que ve es la tendencia sexual del artista, ignorando todo su entorno), terminó con sus burlas, porque se le acababa el programa.

Expresó una serie de opiniones sobre mi persona y mi esposa, y eso es imperdonable.

Pero él no me conoce, salvo lo que le comenté a lo largo del tiempo.

Así que le voy a responder a su pregunta de quién me creo que soy, o por qué me comparo con otros, si me creo mejor o qué.

En realidad me sublevo contra los modelos que me quieren imponer tipos como Chacho, manejados por los medios, que son movidos por intereses más allá de nuestro poder.

Lo único que podemos hacer es sublevarnos, sea a la edad que sea que nos demos cuenta que estamos siendo dominados.

Y mi sublevación comenzó desde la adolescencia, cuando muchos se creen revolucionarios hasta que los mayores les meten una patada en el culo y los hacen retroceder.

Le conté a Chacho que estuve preso durante la dictadura. En una prisión militar. Soy un ex preso político, reconocido legalmente, en un país donde la Memoria de los Desaparecidos es algo usado hipócritamente por aquellos políticos y su séquito que nos ignoran a los Sobrevivientes Aparecidos, y nos quieren conformar con el beneficio de una pensión sin obra social que no alcanza para nada.

Justo me tocó el servicio militar cuando la dictadura dispuso que se dejara de hacer el servicio militar a los veinte años y se entrara a los dieciocho años. Fue la clase 1958. Las clases 1956 y 1957 fueron exceptuadas, así que el servicio me tocó dos años antes.

A esa edad los jóvenes son más manejables, como lo comprobé al compararnos con los soldados de la clase anterior, 1955, cuya madurez era un inconveniente para los “estrategas” militares argentinos.

Así que ni bien me presenté a rendir servicio, en julio de 1977 (durante la dictadura militar), expresé mi desacuerdo con el servicio militar, tomar instrucción y todo ese asunto bélico, el cual bien conocía, porque mi abuelo y mi padre pertenecieron a la marina. Entonces cometí con plena conciencia el “delito” militar de insubordinación y fui condenado a prisión mayor: el resultado fue pasarme cuatro años preso por ser “objetor de conciencia”

Entre otras delicias en el cuartel fui torturado por soldados (sí, colimbas, no suboficiales u oficiales, que me dieron otro tipo de malos tratos). No hay nadie más despreciable que el ser más bajo en la cadena de mando, capaz de las peores cosas no solamente por un franco, sino por placer inhumano.

Por eso entre otras cosas le comenté, sabiendo que somos de la misma época aunque evidentemente no compartimos la misma vida: “Todos los que hicieron la colimba durante la dictadura tienen algún desorden mental... aún aquellos que nos negamos a hacerla. Así que es apropiado preguntarles cómo están de salud.

     

Y si no deja algún tipo de desorden mental… ¿cómo puede alguien presentarse por WhatsApp como “dragoneante Clase 1958”? ¡Hay que tener el cerebro hecho moco para identificar como algo placenteramente recordable el haber sido un forro entre los forros!

Así que mientras muchos “pibes” se escudaban en lo que después se conoció como “obediencia debida” para hacer cosas viles, yo le puse cara de piedra a todos e hice lo que tenía que hacer, y no hice lo que sabía que no tenía que hacer.

En el cuartel tuve que convivir en el calabozo no solo con exhibicionistas sino con pervertidos que abusaban de otros soldados y hasta de animales.

En la prisión militar tuve que enfrentar a violadores que me doblaban en peso y fuerza, pero que como todo violador no pueden contra el que se defiende. Siempre hay alguien más débil a quien atacar. Porque muchos violadores, catalogados por la  tendencia actual como simplemente “machistas”, son definitivamente homosexuales reprimidos dando rienda suelta a su bestialidad. Puede que lo hagan físicamente o como en este caso, a través de un medio público.

Así que no vayan a pensar que me asustan o escandalizan las pícaras lecturas de Chacho sobre homosexuales, como dice en medio de su divague irrespetuoso.

Después de lo soportado en prisión, sus “zafados” textos simplemente me parecen cosas de pajeros.

Ahora este es mi pensamiento sobre Chacho Marzetti y su programa, que, como dice él, “pagamos con nuestros impuestos”:

Me parece de poco hombre haber respondido mis mensajes con burlas al aire.

Su actitud me parece además un abuso del poder que le da un medio público.

No lo justifica el estar alcoholizado o bajo la influencia de lo que sea.

Tiene que comprender que no todos entienden lo que él cree transmitir al leer porque su lectura pública es limitada, su selección de textos que explican las circunstancias históricas en las que se escribió lo leído es parcial, y sobre todo, muchos ya tenemos conocimiento previo del esos temas, habiéndolos masticado, digerido y echado a la letrina si no dejan nada positivo, o bien, habiéndolos hecho parte de nosotros si nos resultan útiles y placenteros: es nuestro derecho intelectual.

Estaría bueno que “artistas” como él, las Kahlo y Rivera del mundo, y todos los parásitos se pusieran a trabajar como hace la gente común del pueblo.

Así que este es el que soy y me cago en tu hipocresía de “¡qué buena era la finada!” cuando en realidad fue cómplice de uno de los más atroces y cobardes asesinatos políticos cometidos en este mundo.

 

Reseña original de Preciosa Música

Actualización del 17 de Mayo de 2022

Los links originales eran referencias a la página de Radio Nacional Córdoba en RadioCut, pero debido a sus problemas de programación con Radio Nacional de Buenos Aires tuvieron que ser resincronizados

4 comentarios:

  1. Dice algo así como que "salta un amigo que tengo". ¿Son realmente amigos? Por la manera en que te lo tomaste no parece que sean amigos. 😂

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  2. ¿Vale la pena responder a los periodistas que te insultan y no te dan derecho a réplica? ¿Hay algún tipo de feedback con este tipo de notas?

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    1. Siempre vale la pena dar a conocer las opiniones personales en esta época de linchamientos mediáticos, bloqueos y cancelaciones. Aunque no todos comenten por este medio el feedback viene por diferentes medios con los que los lectores comentan sus opiniones.

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